martes, 20 de febrero de 2018

PSICOLOGÍA TELEMÁTICA

Al hacer mención al término “telemática” es preciso mencionar que tal concepto abarca o implica la amplia y variada gama de servicios que se sustentan en la transmisión de datos digitales e informatizados por medio de las redes de telecomunicación, las cuales permiten la conexión entre ordenadores y dispositivos de acceso a la red a nivel global. (Broc, 2011) Es a la vez muy común que términos como "tecnologías de la información", "super-autopistas de la información", "infobahn", "ciberespacio" posean la misma implicación haciendo referencia al mismo significado.

De esta forma, y en base a lo ya mencionado al referirnos a "Psicología Telemática" y en palabras de Prieto (2000) “se pretende acotar un nuevo ámbito de desarrollos e investigaciones donde los conocimientos y aportaciones de la psicología pueden desempeñar un papel”. A partir de este punto es labor de los profesionales psicólogos y de la investigación que se realice el nivel en que este nuevo campo destaque.

Es entonces que este nuevo campo sitúa el punto de mira inicial en los interlocutores, mismos que interactúan y se desenvuelven con determinadas estrategias en su intento de arribar a destinos concretos o dentro de las redes telemáticas. Pero es preciso distinguir entre internautas documentados e internautas indocumentados. Entre los cuales la principal diferencia radica en la capacidad que poseen de resolver incidencias por cuenta propia, sin pedir ayuda externa. (Prieto, 2000)

Por otra parte, se encuentran las bases de datos mismas que pueden ser diseñadas o rediseñadas con el fin de la optimización de las interacciones que tienen lugar con los internautas, con el objetivo de hacerlas más asequibles y fáciles para el intercambio. Para de esta forma tener como punto de mira de la Psicología Telemática el crear una modalidad de servicios digitales mismos que ya están en marcha. Pare al final tener como resultado un campo que prestará atención a los esquemas temporales que utilizan y afectan a los internautas que navegan por la red. (Peiro, 1999)

Bibliografía
Broc, M. (2011) Tutorización telemática y psicología del aprendizaje. Dialnet. ISBN 978-84-15-03190-1, págs. 1081-1096
Peiro, M. (1993).  Nuevas tecnologías telemanticas y trabajo grupal, Universidad de Valencia. Psicothema, vol 5. Pp 287-305
Prieto, J (1997). La Evaluación Psicológica En El Año 2000. TEA Ediciones, S.A. Madrid-España
    



miércoles, 24 de enero de 2018

Estimulación de los procesos mentales mediante herramientas tecnológicas

Hasta hace poco tiempo, la mayor parte de las actividades que realizaba el especialista en estimulación cognitiva utilizaba como soporte las tareas con papel y lápiz. Sin embargo, el desarrollo alcanzado en los últimos por las neurociencias y las nuevas tecnologías ha permitido que los métodos convencionales de estimulación se sustituyan paulatinamente por programas informáticos que añaden un nuevo formato a la hora de presentar actividades de estimulación cognitiva. Y es que el hecho de utilizar soporte informático para la rehabilitación cognitiva ofrece innumerables ventajas al proceso rehabilitador

El especialista puede manipular estos programas sin necesidad de tener conocimientos de informática, y su tarea sólo consiste en prefijar qué módulos o áreas cognitivas desea que entrene el sujeto, qué tipo de tareas del programa son útiles para ello, su nivel de dificultad, cuántas sesiones de rehabilitación son necesarias y la duración de cada una de ellas. En definitiva, facilita el trabajo del profesional, ya que permite una gestión cómoda y eficaz de los materiales de estimulación.

El formato de presentación de los estímulos resulta más atractivo, con elementos en movimiento si es necesario, y con un fondo musical que, en el caso de los niños, aumenta su motivación. Presentan las instrucciones para realizar la tarea en un formato auditivo, a través de los altavoces, y visual, a través de un mensaje escrito en la pantalla. Ofrece un feedback rápido y correcto, ya que permite construir un sistema interactivo de cambios de imágenes en función de las respuestas y su corrección. Permite controlar con precisión y modificar, si es necesario, ciertos parámetros de las tareas tales como el número estímulos, el tiempo de exposición de éstos, nivel de dificultad, etc.

Permite registrar el rendimiento del sujeto tras cada sesión: el número de aciertos y errores, el tiempo de reacción, etc. Dicho rendimiento es almacenado por el programa, por lo que es posible observar los progresos del sujeto y adaptar el programa de intervención a su evolución. Puesto que la codificación de las sesiones de trabajo y el análisis de los datos son procesos automáticos, ahorro de tiempo y esfuerzo. Un uso fácil y accesible porque está adaptado, en la medida de lo posible, a los déficit o limitaciones del paciente -es el caso de la sustitución de las pantallas táctiles en vez del ratón para dar respuesta a las tareas de estimulación presentadas.

Finalmente, indicar que una de las aplicaciones tecnológicas de mayor complejidad ligadas al uso de las TICs para la rehabilitación de habilidades cognitivas está siendo, en los últimos años, la realidad virtual. La realidad virtual hace referencia a los ambientes creados en computador que pueden generar sensaciones y emociones en tiempo real; por ejemplo, una cocina en la que el paciente tiene que realizar diversas tareas como preparar una comida o guardar los alimentos en el frigorífico. Se denomina rehabilitación cognitiva virtual al conjunto de terapias de rehabilitación cognitiva basadas en la utilización de aplicaciones de informática gráfica. La ventaja más importantes que ofrece la rehabilitación virtual es la posibilidad de crear estímulos más complejos y entornos de estimulación muy similares a los de la vida real, donde los pacientes desarrollan actividades que posibilitan en mayor medida luego la generalización o transferencia a su propio entorno, entrenando y estimulando no sólo las capacidades cognitivas sino también las de tipo funcional.           


martes, 28 de noviembre de 2017

COMPORTAMIENTO SOCIAL DE LOS CIBERNAUTAS



Con la aparición y continuo avance de las tecnologías de la información y la comunicación y su inserción cada día mayor en la sociedad, las formas de comunicación e interacción social han tenido grandes cambios en la última década en prácticamente todo el mundo. En especial con la conformación de redes sociales cuyo principal actor es el denominado “cibernauta”.  (Fernández, N. 2013)

Para poder hablar del comportamiento social de los cibernautas dentro de estas nuevas redes es preciso tener clara la concepción de “redes sociales”, que a palabras de Fernández (2013) Una red social es “una estructura compuesta por un conjunto de actores, individuos u organizaciones que están vinculados por lazos interpersonales, que se pueden interpretar como relaciones de amistad, parentesco o intereses comunes”.

Es de esta forma que autores como Tyler (2002) o Manso (2006), indican que las conductas y comportamientos dentro de estas redes no sufren en si un cambio en comparación a nuestro actuar cotidiano en la sociedad no virtual, por el contrario lo que internet ha aportado, es una nueva manera de hacer las mismas cosas y ejecutar conductas sociales, sin provocar con ello cambios en los patrones de procesos intergrupales o grupales. Según estos autores, las bases emocionales de los comportamientos sociales, son los mismos en la una sociedad real virtual, que en una no virtual.

 De la misma manera, Bargh, McKenna y Fitzsimons, en un estudio realizado en el 2002, muestran que las relaciones que se crean y establecen dentro de estas redes virtuales son significativas, cercanas y duraderas, remarcando que muchas de estas relaciones se terminan por trasladar a la vida real mediante encuentros físicos entre los cibernautas. Es decir, internet no ha cambia el comportamiento social que posee el cibernauta o la manera de relacionarse, ni el tipo de relaciones sociales que se establece, por el contrario, facilita otra vía para hacerlo, estableciéndose como un contexto más dentro de la dinámica y el comportamiento social.



Referencias 

Fernández Sánchez, Néstor. (2013). TRASTORNOS DE CONDUCTA Y REDES SOCIALES EN INTERNEt. Salud mental, 36(6), 521-527. Recuperado en 28 de noviembre de 2017, de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-33252013000600010&lng=es&tlng=es.

Williams, K. D., Cheung, C. K. T., & Choi, W. (2000). CYBERSTRACISM: EFECTOS DE SER IGNORADO A TRAVÉS DE INTERNET. Revista de Personalidad y Psicología Social, 79(5), 748-762. http://dx.doi.org/10.1037/0022-3514.79.5.748     

Manso, A. (2006). VIRTUAL, REAL Y COPORAL.El eros cyborg y las identidades en el ciberespacio. Revista de Antropología Experimental, (6), 43–54.



PERCEPCIÓN DE LAS RELACIONES PARENTALES Y AGRESIVIDAD


La adolescencia constituye una etapa de gran relevancia, puesto que ofrece a los individuos nuevas oportunidades para el crecimiento físico, cognitivo y socioemocional, teniendo especiales repercusiones sobre su identidad, autoestima, autonomía e intimidad. De esta forma, la crianza y la familia, juegan un rol esencial en esta etapa a través de la educación, influyendo y generando modelos de comportamiento ante distintas situaciones. Demostrado que el contexto familiar tiene una notable influencia sobre el desarrollo de comportamientos ajustados o desajustados en la adolescencia (Marín, García y Currea, 2007).

De esta forma, las practicas parentales tendrán especial notoriedad, ya que pueden caracterizarse como apropiadas o no, en medida que promuevan, o por el contrario obstaculicen, el desarrollo óptimo de competencias y comportamientos adecuados en el adolescente. Es así que, al hablar de la percepción de las relaciones con los padres, estas pueden ser definidas como una combinación de actitudes hacia los hijos que generan un clima emocional en el cual los padres actúan (Darling y Steinberg, 1993).

Por lo cual se consideran que existen prácticas o comportamientos prototípicos de los padres que combinados dan lugar a una amplia variedad de estilos de crianza. Entre estos comportamientos se incluyen: (a) la aceptación, (b) el control, y (c) el respeto por la individualidad. De esta forma, la percepción de las relaciones con los padres ayudara en la comprensión de las conductas y actitudes de ellos, y cómo estas se relacionan con el bienestar y desarrollo de comportamientos adaptativos como desadaptativos de los hijos. (Richaud de Minzi, 2002).

Es así que, a partir de un modelo cognitivo, se menciona que lo que genera mayor influencia en el comportamiento de los adolescentes es la percepción que estos tienen del tipo de relación con sus padres más que el comportamiento de los mismos. Razón por la cual, el tipo de estilo parental de socialización que utilicen los padres, y la percepción que el adolescente tenga del mismo, ejercerá una importante influencia en el ajuste conductual, pudiendo llegar a generar en ellos incompetencia para las relaciones sociales, y una baja tolerancia a la frustración y/o estrés, situación que puede llegar a desencadenar en problemas de comportamiento y especialmente de agresividad. (Richaud de Minzi, 2005)

A la vez se ha de tomar en cuenta que esta presencia de conductas agresivas es una de los factores más influyentes en la inadaptación social y la relación que los adolescentes establecen con los pares. Para lo cual es necesario entender a la agresividad como la tendencia o disposición inicial que da lugar a la posterior agresión. (Berkowitz, como se citó en Malander, 2016).

Como menciona ( Capano, Luján, & Massonier, 2016). Los padres democráticos son exigentes y manifiestan un alto control, pero atienden las necesidades de sus hijos dando una alta respuesta. Estos padres se caracterizan por ser asertivos, pero no intrusivos ni restrictivos. Es decir, al hablar sobre la paternidad autoritativa o democrática, nos referimos a un estilo parental flexible, en el que se permite a los hijos un elevado grado de libertad. A su vez se generan prácticas de apoyo emocional, concesión de autonomía, comunicación bidireccional; combinando la firmeza con apoyo y protección.


Referencias

Capano, A., Luján, M., & Massonier, N. (2016). Estilos relacionales parentales : estudio con adolescentes y sus padres. Revista De Psicologia, 34(2), 413–444. https://doi.org/10.18800/psico.201602.008
Darling, N., y Steinberg, L. (1993). Estilo de crianza como contexto: un modelo integrador. Psychological Bulletin, 113 (3), 487-496. doi: 10.1037 / 0033- 2909.113.3.487
Malander, N. (2016). Percepción de prácticas parentales y estrategias de aprendizaje en estudiantes secundarios. Revista de Psicología, 25(251), 1–19. https://doi.org/10.5354/0719-0581.2016.42098
Marín, I., García, V., y Currea, F. (2007). Factores contextuales y emociones morales como predictores del ajuste psicológico en la adolescencia. Universitas Psychologica, 6(2), 269-283.
Richaud de Minzi, M. C. (2002). Inventario acerca de la percepción que tienen los niños y las niñas de las relaciones con sus padres y madres. Versión para 4 a 6 años. Revista Interamericana de Psicología, 36(1 y 2), 149-165.
Richaud de Minzi, M. C. (2005). Versión abreviada del Inventario de la percepción de los hijos acerca de las relaciones con sus padres para adolescentes. Psicodiagnosticar, 15, 99-106.