Con
la aparición y continuo avance de las tecnologías de la información y la
comunicación y su inserción cada día mayor en la sociedad, las formas de
comunicación e interacción social han tenido grandes cambios en la última
década en prácticamente todo el mundo. En especial con la conformación de redes
sociales cuyo principal actor es el denominado “cibernauta”. (Fernández,
N. 2013)
Para
poder hablar del comportamiento social de los cibernautas dentro de estas
nuevas redes es preciso tener clara la concepción de “redes sociales”, que a
palabras de Fernández (2013) Una red social es “una estructura compuesta por un
conjunto de actores, individuos u organizaciones que están vinculados por lazos
interpersonales, que se pueden interpretar como relaciones de amistad,
parentesco o intereses comunes”.
Es
de esta forma que autores como Tyler (2002) o Manso (2006), indican que las
conductas y comportamientos dentro de estas redes no sufren en si un cambio en
comparación a nuestro actuar cotidiano en la sociedad no virtual, por el
contrario lo que internet ha aportado, es una nueva manera de hacer las mismas
cosas y ejecutar conductas sociales, sin provocar con ello cambios en los
patrones de procesos intergrupales o grupales. Según estos autores, las bases
emocionales de los comportamientos sociales, son los mismos en la una sociedad
real virtual, que en una no virtual.
De
la misma manera, Bargh, McKenna y Fitzsimons, en un estudio realizado en el
2002, muestran que las relaciones que se crean y establecen dentro de estas
redes virtuales son significativas, cercanas y duraderas, remarcando que muchas
de estas relaciones se terminan por trasladar a la vida real mediante
encuentros físicos entre los cibernautas. Es decir, internet no ha cambia el
comportamiento social que posee el cibernauta o la manera de relacionarse, ni
el tipo de relaciones sociales que se establece, por el contrario, facilita otra
vía para hacerlo, estableciéndose como un contexto más dentro de la dinámica y
el comportamiento social.
Referencias
Fernández Sánchez, Néstor. (2013). TRASTORNOS DE CONDUCTA Y REDES SOCIALES EN INTERNEt. Salud mental, 36(6), 521-527. Recuperado en 28 de noviembre de 2017, de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-33252013000600010&lng=es&tlng=es.
Williams, K. D., Cheung, C. K. T., & Choi, W. (2000). CYBERSTRACISM: EFECTOS DE SER IGNORADO A TRAVÉS DE INTERNET. Revista de Personalidad y Psicología Social, 79(5), 748-762. http://dx.doi.org/10.1037/0022-3514.79.5.748
Manso, A. (2006). VIRTUAL, REAL Y COPORAL.El eros cyborg y las identidades en el ciberespacio. Revista de Antropología Experimental, (6), 43–54.
Fernández Sánchez, Néstor. (2013). TRASTORNOS DE CONDUCTA Y REDES SOCIALES EN INTERNEt. Salud mental, 36(6), 521-527. Recuperado en 28 de noviembre de 2017, de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-33252013000600010&lng=es&tlng=es.
Williams, K. D., Cheung, C. K. T., & Choi, W. (2000). CYBERSTRACISM: EFECTOS DE SER IGNORADO A TRAVÉS DE INTERNET. Revista de Personalidad y Psicología Social, 79(5), 748-762. http://dx.doi.org/10.1037/0022-3514.79.5.748
Manso, A. (2006). VIRTUAL, REAL Y COPORAL.El eros cyborg y las identidades en el ciberespacio. Revista de Antropología Experimental, (6), 43–54.

