martes, 28 de noviembre de 2017

COMPORTAMIENTO SOCIAL DE LOS CIBERNAUTAS



Con la aparición y continuo avance de las tecnologías de la información y la comunicación y su inserción cada día mayor en la sociedad, las formas de comunicación e interacción social han tenido grandes cambios en la última década en prácticamente todo el mundo. En especial con la conformación de redes sociales cuyo principal actor es el denominado “cibernauta”.  (Fernández, N. 2013)

Para poder hablar del comportamiento social de los cibernautas dentro de estas nuevas redes es preciso tener clara la concepción de “redes sociales”, que a palabras de Fernández (2013) Una red social es “una estructura compuesta por un conjunto de actores, individuos u organizaciones que están vinculados por lazos interpersonales, que se pueden interpretar como relaciones de amistad, parentesco o intereses comunes”.

Es de esta forma que autores como Tyler (2002) o Manso (2006), indican que las conductas y comportamientos dentro de estas redes no sufren en si un cambio en comparación a nuestro actuar cotidiano en la sociedad no virtual, por el contrario lo que internet ha aportado, es una nueva manera de hacer las mismas cosas y ejecutar conductas sociales, sin provocar con ello cambios en los patrones de procesos intergrupales o grupales. Según estos autores, las bases emocionales de los comportamientos sociales, son los mismos en la una sociedad real virtual, que en una no virtual.

 De la misma manera, Bargh, McKenna y Fitzsimons, en un estudio realizado en el 2002, muestran que las relaciones que se crean y establecen dentro de estas redes virtuales son significativas, cercanas y duraderas, remarcando que muchas de estas relaciones se terminan por trasladar a la vida real mediante encuentros físicos entre los cibernautas. Es decir, internet no ha cambia el comportamiento social que posee el cibernauta o la manera de relacionarse, ni el tipo de relaciones sociales que se establece, por el contrario, facilita otra vía para hacerlo, estableciéndose como un contexto más dentro de la dinámica y el comportamiento social.



Referencias 

Fernández Sánchez, Néstor. (2013). TRASTORNOS DE CONDUCTA Y REDES SOCIALES EN INTERNEt. Salud mental, 36(6), 521-527. Recuperado en 28 de noviembre de 2017, de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-33252013000600010&lng=es&tlng=es.

Williams, K. D., Cheung, C. K. T., & Choi, W. (2000). CYBERSTRACISM: EFECTOS DE SER IGNORADO A TRAVÉS DE INTERNET. Revista de Personalidad y Psicología Social, 79(5), 748-762. http://dx.doi.org/10.1037/0022-3514.79.5.748     

Manso, A. (2006). VIRTUAL, REAL Y COPORAL.El eros cyborg y las identidades en el ciberespacio. Revista de Antropología Experimental, (6), 43–54.



PERCEPCIÓN DE LAS RELACIONES PARENTALES Y AGRESIVIDAD


La adolescencia constituye una etapa de gran relevancia, puesto que ofrece a los individuos nuevas oportunidades para el crecimiento físico, cognitivo y socioemocional, teniendo especiales repercusiones sobre su identidad, autoestima, autonomía e intimidad. De esta forma, la crianza y la familia, juegan un rol esencial en esta etapa a través de la educación, influyendo y generando modelos de comportamiento ante distintas situaciones. Demostrado que el contexto familiar tiene una notable influencia sobre el desarrollo de comportamientos ajustados o desajustados en la adolescencia (Marín, García y Currea, 2007).

De esta forma, las practicas parentales tendrán especial notoriedad, ya que pueden caracterizarse como apropiadas o no, en medida que promuevan, o por el contrario obstaculicen, el desarrollo óptimo de competencias y comportamientos adecuados en el adolescente. Es así que, al hablar de la percepción de las relaciones con los padres, estas pueden ser definidas como una combinación de actitudes hacia los hijos que generan un clima emocional en el cual los padres actúan (Darling y Steinberg, 1993).

Por lo cual se consideran que existen prácticas o comportamientos prototípicos de los padres que combinados dan lugar a una amplia variedad de estilos de crianza. Entre estos comportamientos se incluyen: (a) la aceptación, (b) el control, y (c) el respeto por la individualidad. De esta forma, la percepción de las relaciones con los padres ayudara en la comprensión de las conductas y actitudes de ellos, y cómo estas se relacionan con el bienestar y desarrollo de comportamientos adaptativos como desadaptativos de los hijos. (Richaud de Minzi, 2002).

Es así que, a partir de un modelo cognitivo, se menciona que lo que genera mayor influencia en el comportamiento de los adolescentes es la percepción que estos tienen del tipo de relación con sus padres más que el comportamiento de los mismos. Razón por la cual, el tipo de estilo parental de socialización que utilicen los padres, y la percepción que el adolescente tenga del mismo, ejercerá una importante influencia en el ajuste conductual, pudiendo llegar a generar en ellos incompetencia para las relaciones sociales, y una baja tolerancia a la frustración y/o estrés, situación que puede llegar a desencadenar en problemas de comportamiento y especialmente de agresividad. (Richaud de Minzi, 2005)

A la vez se ha de tomar en cuenta que esta presencia de conductas agresivas es una de los factores más influyentes en la inadaptación social y la relación que los adolescentes establecen con los pares. Para lo cual es necesario entender a la agresividad como la tendencia o disposición inicial que da lugar a la posterior agresión. (Berkowitz, como se citó en Malander, 2016).

Como menciona ( Capano, Luján, & Massonier, 2016). Los padres democráticos son exigentes y manifiestan un alto control, pero atienden las necesidades de sus hijos dando una alta respuesta. Estos padres se caracterizan por ser asertivos, pero no intrusivos ni restrictivos. Es decir, al hablar sobre la paternidad autoritativa o democrática, nos referimos a un estilo parental flexible, en el que se permite a los hijos un elevado grado de libertad. A su vez se generan prácticas de apoyo emocional, concesión de autonomía, comunicación bidireccional; combinando la firmeza con apoyo y protección.


Referencias

Capano, A., Luján, M., & Massonier, N. (2016). Estilos relacionales parentales : estudio con adolescentes y sus padres. Revista De Psicologia, 34(2), 413–444. https://doi.org/10.18800/psico.201602.008
Darling, N., y Steinberg, L. (1993). Estilo de crianza como contexto: un modelo integrador. Psychological Bulletin, 113 (3), 487-496. doi: 10.1037 / 0033- 2909.113.3.487
Malander, N. (2016). Percepción de prácticas parentales y estrategias de aprendizaje en estudiantes secundarios. Revista de Psicología, 25(251), 1–19. https://doi.org/10.5354/0719-0581.2016.42098
Marín, I., García, V., y Currea, F. (2007). Factores contextuales y emociones morales como predictores del ajuste psicológico en la adolescencia. Universitas Psychologica, 6(2), 269-283.
Richaud de Minzi, M. C. (2002). Inventario acerca de la percepción que tienen los niños y las niñas de las relaciones con sus padres y madres. Versión para 4 a 6 años. Revista Interamericana de Psicología, 36(1 y 2), 149-165.
Richaud de Minzi, M. C. (2005). Versión abreviada del Inventario de la percepción de los hijos acerca de las relaciones con sus padres para adolescentes. Psicodiagnosticar, 15, 99-106.